Por Claudia Ortiz
Cuando todo te ha salido muy bien, tienes todo lo que
necesitas, ganas bien y has cosechado solo éxitos en tu trabajo, es difícil
dejarlo todo, renunciar a todo y sólo por una razón: ayudar a los demás, tocar
más corazones y contribuir a la salvación de las almas.
Éste es el caso de Daniel Frías González, un profesor de
Artes Escénicas que teniendo un buen empleo, con una muy buena remuneración
económica y cosechando logros en su trabajo, escuchó el llamado de Dios,
renunció a su trabajo, y ahora por su cuenta trabaja para llevar un mensaje a
los padres de familia: “Amen a sus hijos para que no se conviertan en
delincuentes”.
