Por Claudia Ortiz
Los católicos contamos con miles de intercesores que pueden ayudarnos en nuestras necesidades y conseguir para nosotros algún favor de Dios. Se trata de los Santos, que fueron personas como nosotros que fueron elevadas a los Altares cuando la Iglesia comprobó y reconoció su vida ejemplar por vivir en grado heroico las virtudes, especialmente la fe, la esperanza y el amor.
Los católicos contamos con miles de intercesores que pueden ayudarnos en nuestras necesidades y conseguir para nosotros algún favor de Dios. Se trata de los Santos, que fueron personas como nosotros que fueron elevadas a los Altares cuando la Iglesia comprobó y reconoció su vida ejemplar por vivir en grado heroico las virtudes, especialmente la fe, la esperanza y el amor.
Ahora son Santos reconocidos por la Iglesia porque
tuvieron –como nosotros- las mismas debilidades y pasiones; supieron vivir las
dificultades con paciencia y se esforzaron para que sus actos le fueran de
agrado al Señor, por tanto son dignos de ser imitados, para, al igual que
ellos, poder gozar de la gloria en el Cielo.
