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miércoles, 2 de mayo de 2018

Salvado de la asfixia del mundo, Denuncia las trampas de la Nueva Era y rescata almas para Dios



*Quedé prendido y enamorado de Dios con un fuego en mi interior que no se ha apagado.*Amistades de la política me dejaron, me dijeron tú estás loco, pues sí, ¡por Dios y por las almas!*Nos urgen las conversiones de las almas, Dios tiene prisa.*Hoy ese es nuestro trabajo: arrebatarle almas al demonio, así sea de sacerdotes o de laicos.*Me da miedo quedarme callado, me da miedo que llegue a mi juicio particular y que el Señor me diga, a ver qué hiciste con todos los talentos que te di.


Por Claudia Ortiz
Es posible que una persona llena de dolor, de heridas y con una historia que toda apunta a la perdición y baja autoestima, sane, se llene de paz y de amor, se arrodille ante el Señor, lo reconozca como su Dios y se dedique ahora a servirle, a “arrebatarle almas al demonio” y obtenerlas para Dios.
Esto sí es posible, y de hecho es el caso de Jaime Duarte Martínez, director y fundador del Centro de Investigaciones Sobre la Nueva Era (CISNE), entre muchas otras labores que ahora realiza con los talentos que El Señor le ha regalado y que ha sabido aplicar para el servicio de Su Reino.
Jaime Duarte compartió con Cómo Se Hace Un Santo Su testimonio de vida.

lunes, 23 de octubre de 2017

Conoció a los demonios, enmendó y pudo contemplar el Cielo

Por falta de formación religosa creía estar buscando a Dios pero se topó con demonios.
Por Claudia Ortiz
Cuando existe desconocimiento por las cosas de Dios, hay confusión; se le puede estar implorando y alabando mientras se practican cosas totalmente ajenas a Su Voluntad y peor aún, mientras se abren puertas al enemigo. Esto es lo que le pasó a María Alejandra Ibarra, que creía que estaba incrementando su relación con Dios mientras practicaba constelaciones familiares, hasta que el asunto le dejó en claro que todo podía encontrarse ahí, menos a Dios.
Su testimonio ha tomado particular importancia luego de que, una vez en comunión con Dios tuvo la gracia de conocer el cielo, el purgatorio y el infierno, estar en presencia del Padre y recibir una segunda oportunidad para contarlo y advertir sobre la importancia de hacer la voluntad de Dios y permanecer en Gracia.